Usar IA en el trabajo es cada vez más habitual, pero muchas personas pegan en un chat información que no deberían compartir. Esta guía te ayuda a decidir qué sí y qué no, sin renunciar a las ventajas de la herramienta.
Nota: esto es orientación general, no asesoramiento jurídico. Consulta las políticas de tu empresa y, si lo necesitas, a su delegado de protección de datos.
Lo que conviene no pegar
- Datos personales de clientes, empleados o candidatos: nombres con teléfono o correo, DNI, direcciones, datos de salud.
- Credenciales: contraseñas, claves de API, accesos.
- Información confidencial: contratos, cifras internas no publicadas, estrategias, código propietario.
El RGPD se aplica a los datos personales aunque los introduzcas en una herramienta de IA. Por eso conviene tratarla como cualquier otro proveedor externo.
Anonimiza antes de pegar
La mayoría de las tareas no necesitan datos reales. Sustituye:
- Nombres por etiquetas: “Cliente A”, “Proveedor B”.
- Cifras exactas por rangos o por datos ficticios del mismo orden.
- Direcciones, correos y teléfonos por marcadores como [EMAIL].
Después de recibir el resultado, vuelves a poner los datos reales en tu documento, no en el chat.
Revisa la configuración de tu herramienta
Cada servicio tiene ajustes distintos sobre si usa tus conversaciones para mejorar el modelo y cuánto tiempo las conserva. Mira estas opciones en tu cuenta y, si tu empresa ofrece una versión corporativa, úsala en lugar de la personal.
Pregunta a tu empresa
Si no existe una política sobre IA, pregunta qué herramientas están aprobadas y para qué usos. Tener esa respuesta por escrito te protege a ti y a tu equipo.
Una regla sencilla
Antes de pegar nada, hazte esta pregunta: ¿pasaría algo si este texto apareciera en un correo dirigido a un tercero? Si la respuesta es sí, anonimízalo o no lo uses.
Siguiente paso: repasa los tres últimos prompts que escribiste y comprueba si alguno incluía datos que habría que haber anonimizado.